miércoles, 5 de diciembre de 2007

El discurso findeañero del Sr. Burns

Como todos los años, diciembre es el mes en que las empresas deciden agasajar a sus empleados -y a ellos mismos- con fiestas de despedida, situación que, más allá del hecho meramente festivo, también se aprovecha para hacer un balance general –casi siempre positivo- de lo realizado en los últimos doce meses.

La calidad del acontecimiento variará según la empresa o sus directivos, pero si hay algo más o menos uniforme en todos ellos es en el discurso. (Ojo, puedo hacerse alguna excepción en aquellas que figuran, según algún ranking de suplemento económico, entre las 10 mejores del país, ya que en esos casos la oratoria sí puede ser sincera o creíble…).

A continuación, citaré un posible discurso del presidente de una empresa con el consecuente comentario por lo bajo de un empleado “tipo” (aquel cuyos años en la empresa son inversamente proporcionales a su satisfacción laboral y/o salarial)

Para graficarlo mejor, bautizaré al Jefe como Sr. Burns y al pobre empleado como Gran Valor, en honor al eterno cadete de escribanía, interpretado por Juan Carlos Calabró.

Sr. Burns: - Buenas noches a todos los que conforman esta hermosa familia...

Gran Valor: - (Hubieran sido buenas si no hubiera venido.. ¡¡Por qué me dejé convencer!!)

Sr. Burns: - Termina un año de gran esfuerzo y trabajo, pero que ha tenido grandes resultados. 2007 significó otro año de gran crecimiento para la empresa...

Gran Valor: - Para sus bolsillos, dirán!!

Sr. Burns: - Entre los logros más importantes están las aperturas de nuevas sucursales y la ampliación de otras, posibilitando el ingreso a la empresa de (x) personas...

Gran Valor: - Más gatos y ñoquis... mientras tanto esta manga de giles que estamos hace tantos años, seguimos cobrando limosnas

Sr. Burns: -...debemos señalar también como hecho importante la incorporación a nuestra junta directiva de Hugo Quiroga, quien, con sus conocimientos ha ayudado a que la empresa se hiciera fuerte en la competencia...

Gran Valor: - Otro ladri amigo que se sumó a la causa “hagámonos ricos a costa del sudor ajeno”...

Sr. Burns: -...por otra parte, felicitamos a José García que a partir del año dejará su puesto de empleado para formar parte de la gerencia del sector (x) Le deseamos la mejor de las suertes....

(formales aplausos de la plebe)

Gran Valor: -Un chupamedias profesional que consiguió lo que buscaba...

Sr. Burns: - Y a Beatriz Ramos, quien se incorporará a la Subgerencia...

Gran Valor: (perdonen, pero se censura este comentario)

Sr. Burns: - Bueno, ahora vamos a pasar a entregar los presentes al personal que ha cumplido diez años en la institución. JORGE SALCEDO, del departamento (x)...

(aplausos y posterior cric cric cric de algún grillo entrometido...)

Sr. Burns: - ... Jorge no pudo venir así que se lo guardamos...

Gran Valor: - Ja, te pensás que justo iba a venir el petiso, que está re contra caliente y no ve la hora de que otra empresa lo llame para rajarse!

Sr. Burns: - ...seguimos. MARIANO PAEZZZ, del sector (x)....

(aplausos y algunas arengas de fondo de algún alegre bebedor)...

Gran Valor: - Ah, éste vino...mirá... sube orgulloso, inflando el pecho el gordo.. mirá como lo saludan los tipos, como un amigo de toda la vida y si lo vieron tres veces diez años es mucho!
¡Y mirá lo que le dieron! ¡Un llavero marca ACME! ¿Dónde lo compraron? ¿En la aduana boliviana?


Varios minutos (o ternas) más tarde...

Sr. Burns: - Señores, no los aburro más...

Gran Valor: -Demasiado tarde, querido...

Sr. Burns: - Quédense porque esto no se termina, seguimos disfrutando de la noche..

Gran Valor: Si, muy bien dicho, mejor sigo tragando y chupando todo lo que haya. Una vez que se ponen con algo....

jueves, 29 de noviembre de 2007

"Esas cosas que te hacen sentir uno de pocos..."

Por estos días se puede escuchar por radio una publicidad de Renault Kangoo, en el que distintas personas cuentan qué cosas los hace diferente al resto de la gente. La gracia está en que esas cosas son frivolidades del estilo “estoy orgulloso de no haber visto nunca un reality o no haber marcado nunca “Baila Matu al 13013.”
El aviso conduce directamente hacia su propia experiencia personal. “Aquello que te hace sentir uno de pocos”, reza el slogan.
Hacen la prueba? Por lo pronto acá va mi propio listado personal. Si existe alguien como yo en estas situaciones, exijo que me lo hagan saber, aunque apuesto que es un desafío imposible:

- No se me pegó el modismo actual argento...”Y bueno, nada...”
- Nunca vi “Titanic” de corrido
- Ha pasado un año entero sin hacerme el dormido para evitar dar el asiento en el colectivo
- He ido a una fiesta disfrazado cuando se había decidido -y nunca me enteré- que no iba a ser de disfraces. (me quedé igual...)
- Alguna vez he querido entrar a una discoteca por los techos
- Me han perseguido cinco perros asesinos con mi consecuente caída en el duro pavimento (iba en bicicleta), todo en medio de una salida con una chica.
- He festejado mi cumpleaños número 5, con un tremendo chichón en medio de la frente –me caí de una mesa jugando a ser “Superman”- imposible de disimular, mas aún luego la original y estupenda idea de mi madre de cortarme el flequillo por arriba del moretón (no subo la foto por obvios motivos) “para que no te moleste”
- He acompañado a mi pareja a una peluquería toda una tarde, en la cual –chusmeríos de infidelidades y críticas a “lolas mal hechas” mediante– me he dado una buena sobredosis de Caras y Gente – A propósito..¿vieron a la novia de Nery Cardozo? ¡¡Nery Cardozo!! Y qué bien se conserva Maru Botana con tantos chicos!..PERDON PERDONNNNN!!!!!! toda sobredosis deja un poco de resaca...
- Alguna vez le he dicho a alguien “Qué cara de velorio que tenés” cuando venía de enterrar a su tío.
- Chocar con el auto, chocan muchos, pero... ¿alguna vez alguien ha chocado contra un poste justo en frente de un cementerio?

Bueno, son sólo algunas. Seguro quedan algunas que no recuerdo y otras que me reservo porque no son publicables, al menos en mi propio sitio, ¡¡Es que tampoco soy un kamikaze, cheeeeeee!!

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Barreras que unen

Todo comenzó un 28 de noviembre de 2001. De un lado, El, 24 años, en Buenos Aires, Argentina; del otro, Ella, 16, en Asunción, Paraguay; en el medio, un salón de Chat de los muchos que existían. El entraba por pura curiosidad; Ella buscaba llenar espacios, que la reciente pérdida de su madre le abrió… Y como toda historia de amor, lo mágico se produjo. Raíces paraguayas en común marcaron el primer contacto, y a partir de allí, ya nada fue igual. Esas charlas de minutos al poco tiempo se transformaron en largas y diarias, en donde la diferencia generacional quedó de lado. Los golpes en el teclado se mantuvieron a un ritmo incesante en ese juego del describirse y el descubrir y el entusiasmo mutuo los hizo crear su propio mundo, lejos de un triste contexto como las crisis que atravesaban ambos países...

Pasó el tiempo, y la posibilidad de conocerse fue tomando color; los chats y las charlas telefónicas ya no alcanzaban. Así, en una fría noche de julio de 2002, el esperado encuentro se produjo. Fue en Buenos Aires, adonde ella había viajado con la excusa de visitar a unos familiares. Entre tanta mezcla de miedo, entusiasmo, alegría, emoción, el instante de ese choque de miradas quedará grabada en la mente y en el corazón de ambos: por esa risa nerviosa, por ese beso “entremejillayboca”… por ese amor que al fin se había materializado.Comenzaba otra etapa de la historia: los interminables viajes. El asumió el desafío de la distancia y decidió vencerla: en un año y medio se subió al micro 23 veces en los que recorrió en cada ocasión 2500 kilómetros de ida y vuelta, con mucho dinero invertido y con viajes que a veces sumaban más las horas en la ruta que en tierra firme. Sin dudas se transformó en todo un aventurero de la tierra colorada.

A fines de 2003, cansados de esos emocionantes pero al mismo tiempo cortos reencuentros, que dejaban un tendal de lágrimas inconsolables, Ella y El decidieron dar una vuelta más a la página, y darle el golpe de gracia a esa molesta barrera.El pidió licencia en su trabajo, se despidió de su familia y se fue a buscar su futuro en un país con muy pocas expectativas. Y a pesar de que nada de lo que tenía planeado laboral y económicamente le salió, su permanencia en Paraguay les ayudó a ambos a confirmar lo que sentían: que en el país vecino habían encontrado el amor de su vida. Y esa revelación los llevó a dar el gran paso: Unirse para siempre. El 30 de enero de 2004, los novios dieron el “Sí” en una pequeña iglesia de Asunción.

En plena luna de miel, la flamante pareja tuvo su pequeño momento de fama. Una periodista de ABC, el diario principal de Asunción, se interesó por la historia a tal punto de figurar en la contratapa de un suplemento especial por el “Día de los enamorados”. Razones no faltaban, pero para despejar toda duda, al término de la nota El renunciaba telefónicamente a su trabajo de donde lo habían intimado a que se presentara ya que su licencia había terminado…

Actualmente, Ella y El viven en Argentina, y a exactamente seis años de ese primer encuentro virtual, la historia continúa más viva que nunca…Y si bien el final no está escrito, al menos constituye una verdadera muestra de que cuando el sentimiento más lindo se hace presente, no hay distancia de ningún tipo, ni de edad, ni de kilómetros, que pueda con esa fortaleza pura e indestructible.

lunes, 12 de noviembre de 2007

¿Asi que te mudaste? Contame cómo te fue!!


Hola queridos internautas. Después de un mes y medio vuelvo a escribir. No es que me invadió el ocio, tampoco pasé a “mejor vida” ni fue mi intención hacerlo... el problema fue ni más ni menos que la mudanza. Tarea desgastante si las hay… Esta bien, convengamos que no se siente tanto cuando toca mudarse por fin a su casa propia, o en su defecto, si se alquila, a una casa más grande …Bueno, no es mi caso, sépanlo.

Lo primero que puedo decir de la mudanza es que tiene al menos dos cosas positivas. Primero, la cantidad de objetos perdidos -valiosos o no- que se encuentran, cuando por ejemplo, se corre aquel pesado y viejo mueble de lugar. El comentario que sigue es: “Pero, mirá vossss, adonde estaba el/la … que no encontraba!!. Entre “eso” perdido figura por lo general: el “otro” aro, la “otra” media, alguna prenda -por lo general intima- , el cinco de bastos que revoleaste con bronca en alguna ronda de truco, y monedas, muchas, sobre todos las de cinco y diez centavos, fácilmente deslizables del bolsillo del pantalón post salida nocturna. La segunda cosa favorable es la cantidad de cosas que terminás tirando y que te ayuda a achicar el tamaño de los bultos. Dentro de ese rubro están por supuesto las estupideces que uno no entiende por qué guardó en algún momento, a saber:

- llaves que alguna vez abrán abierto algo
- cotillones de alguna fiesta de quince, o casamiento, etc,
- agendas telefónicas con nombres de gente que jamás recordarás qué fueron en tu vida
- boletos capicúas de los años ochenta (para los más jóvenes, hubo una época que los colectivos no tenían máquinas sino que los mismos choferes te entregaban los boletos y de colores!!)
- cajas de celulares, o algún electrodoméstico que alguna vez tuviste.
- etc, etc, etc.

Lo que sigue es lo peor: el flete, o mejor dicho, los fleteros. Porque de nada te sirvió cuidar esa costosa heladera de que no congelara de más, de evitar rayarla o golpearla, de equilibrar su peso para que no funcione mal, etc. Ahí los ves llegar a los fleteros, uno apodado “verruga”, metro y medio, algo así como un peso “mosca”, o peso “jején”- y cara de “mishiadura”. El otro sí, mas fortachón, pero con una panza que él mismo podría hacer un auto-flete, si ese abdomen voluminoso fuese hueco.
 

No, de nada sirvió cuidar tanto esa heladera, ese mueble, ese lavarropas, de nada sirvió advertirles que tengan cuidado con....... porque hay va “verruga” tambaleándose zigzagueante, cual borracho perdido, con el bártulo en su hombro, y con una escalera empinada como escollo. Al menos es primer piso...

Pero hete aquí que la nueva vivienda está en el 4º, y el ascensor es muyyyy chico..Conclusión, luego de que el gordo haya estirado las estrías de sus nalgas al máximo y “verruga” literalmente casi haya explotado al subir la heladera cuatro largos pisos, el flete dio por terminado su servicio, con las siguientes consecuencias: heladera rayada en la parte frontal, escritorio con directamente un collage de rayas –directo para “Utilísima”-, manguera de lavarropas tajeado –advertido recién al hacer el primer lavado...
 

Ya en la nueva casa, se pasa a la ultima etapa crítica: acomodar todas las cosas con un ambiente menos por delante... No hace falta adivinar... ya se imaginan las próximas discusiones familiares: “¡Dónde pusiste las ollas/ corbatas/ cremas/ barbis/ etc!!” “¡Te dije que yo iba a guardarlo, no sé por qué tocaste mis cosas!” “¡Está faltando una caja, seguro la dejaste olvidada allá!”


En fin, no me extiendo más. Si alguno se sintió identificado, me habrá sabido entender... Y sino, al menos creo haber justificado mi ausencia, ¿no?

sábado, 5 de mayo de 2007

Monólogo de un fracaso amoroso

Recién había cumplido los 18 cuando ingresé a la facultad para estudiar Publicidad. Me acuerdo que era bastante tímido, quizás por tener "poca calle" -recién empezaba a salir- y tampoco había tenido muchas experiencias con las mujeres, en realidad poco y nada, ¿se entiende?.

La cuestión es que en una de las cursadas quedé flechado perdidamente por una chica. Se llamaba Luciana y todavía me pregunto qué le vi, porque en verdad no era precisamente "la" belleza: media petisona, ojos grandes tipo lechuza, frente interminable y nada coqueta en su vestimenta y apariencia.

Pero día a día me sentía cada vez más atrapado, y eso me llevó a acercarme. Hice grupo con ella para una materia y así la conocí más. Y me gustó más. Creo que la idealicé tanto que lo mío ya parecía un amor platónico.

Habrán pasado dos meses hasta que un día no aguanté más y la invité a salir. Ese día estaba tan nervioso que cometí una gran torpeza. Subió ella al colectivo y luego yo, saqué boleto para mí solo, y me senté. De repente el chofer nos llamó a los gritos diciendo que la chica no había pagado. ¡Claro, se pensó que yo, como buen caballero iba a pagarle el pasaje! ¡Vergüenza total! Pero más allá de eso salió todo como lo había soñado. Me le declaré y ella me respondió con un "podemos probar".

Mi felicidad duró lo que dura un cigarrillo. A los cinco días me llamó y me dijo que no estaba segura de dar ese paso. Sentí que se me derrumbaba todo. Para colmo, casi como un chiste del destino, no paraba de sonar por la radio el hit de Chiquititas ‘Tengo el corazón con agujeritos…’

Así anduve sin poder olvidarla hasta que siete meses más tarde, Luciana dio vuelta su decisión: "En realidad lo pensé mejor y quiero salir con vos al menos un mes para ver cómo me siento". ¿Qué planteo raro, no? Difícil de entender y menos de aprobar, salvo para un pavote inocentón como yo que otra vez creía en el milagro del amor…

Fue un mes bien disfrutado, pero al parecer a ella no le alcanzó y volvió a rechazarme. Casi como un replay del anterior me dijo sin titubear: La pasé bien pero no estoy segura de lo que siento…

Por suerte en la facu la dejé de ver, asi que comencé a salir más seguido y de a poco la fui dejando atrás. Pero un año y medio después la historia se volvió a repetir. El reencuentro, un diálogo intenso y su nueva confesión: "Esta vez sí siento muchas ganas de intentarlo". Y yo, a pesar de todo la volví a aceptar, porque no hay dos sin tres, pensé…

El tercer intento duró nueve meses. La diferencia es que en ese tiempo, ya la pude conocer más y descubrí que era de carne y hueso, y que tenía defectos: Su idolatría por Valeria Lynch, su baile pésimo, pero más que nada su ya crónica indefinición sentimental que me hería impunemente. Por todo eso fui yo el que al final dijo "basta".

Tuvieron que pasar diez años para comprender que de todas maneras esta relación no habría funcionado. Fue cuando me la volví a cruzar de casualidad en Retiro... Se iba de vacaciones a Córdoba con su pareja de hacía tres años... Celeste.

miércoles, 25 de abril de 2007

Cuentito: Trompita dice "mamá y "papá"


Cuando Trompita nació papá y mamá elefante se pusieron muy felices. Era el primer hijito de la casa y para ellos era lo más importante de sus vidas. Desde el primer día estuvieron siempre a su lado viéndolo crecer y acompañándolo en sus primeros pasos.
Muy rápidamente nuestro amiguito aprendió a hacer muchas cosas. A gatear para alcanzar el juguete, a llorar cuando tenía hambre y a reir cuando papá lo hacía jugar. Trompita demostraba ser un elefantito muy inteligente y los papis estaban muy sorprendidos.
Meses mas tarde Trompita dio sus primeros pasos. "¡Que alegría!", dijo mamá. "¡Como siga así mi hijito pronto empezará a hablar!", se entusiasmaba. Tanto Mamá como Papá esperaban con muchas ganas el momento en que Trompita dijera sus primeras palabras y lo que es más importante dijera, “Máma y Papá”.
Pero no fue todo como pensaban. Trompita caminaba, lloraba, reía, pero ¡no hablaba!. Sólo emitía unos sonidos raros que en nada se parecía a palabras. Los papis no sabían qué pasaba. Ellos esperaban que aprendiera a hablar tan rápido como había aprendido las otras cosas.
Papá se esforzaba día a día: Lo alzaba a Trompita y le decía”: A ver Trompita: Pa – pa... Ma – má, Pa – pá....Ma má.., pero Trompita sólo reía, y respondía “aaaaaaag”. No había caso. Mamá no perdía las esperanzas. Pero Papá se entristecía al ver que no podía hacer que su hijito hablara.
Un día papá se tuvo que ir de viaje con un circo del lugar. No volvería por un mes. Le dio un beso grande a mamá y a Trompita y partío con el circo. Pasaron los días y nuestro amiguito empezó a sentir una ausencia. Había alguien que no estaba y ese era Papá. Mamá notaba que Trompita lloraba mas que otras veces y que no era por hambre o porque se había lastimado. Era porque extrañaba jugar con papá, salir a pasear con el único elefante que lo hacía divertir. Un día mamá no aguantó más la tristeza de Trompita y salío en busca de papá. Dejó a Trompita en cuidado de una amiga elefanta y decidió viajar kilómetros y kilómetros, pueblo y pueblos hasta encontrarlo.
Cuando lo encontró le comentó lo que le pasaba y papá decidió regresar antes de tiempo del viaje. Los dos emprendieron el regreso rápidamente.
La sorpresa fue cuando papá abrió la puerta de la casa y Trompita lo vió, de su boca sin querer salió...”pa.....páa”.Papá .no lo podía creer. La alegría fue inmensa de todos. Y sin esperar nada, Trompita dijo su segunda palabra “ma...má...”.
Los tres se dieron muchos besos entre lágrimas y sonrisas.
Trompita había aprendido a hablar al sentir que primero papá y luego mamá no estaban con él.

FIN


(Dedicado con mucho cariño a Claudia Savoretti)

martes, 24 de abril de 2007

Distancias


Te observo y al unísono contemplo
Al igual que un artista a su mejor obra
es que hay belleza, encanto, finura
en fin, un cúmulo de aciertos que logran que mi mirada...
Se haga eterna.

No, no cansas a la vista, porque
lo que es bello por naturaleza,
no hace a los ojos cansar sino DEScansar,
Y mas aún si a ello se le agrega tu sonrisa:
Es el toque de distinción a una ya perfecta creación.

Sin dudas, me resulta fácil describirte;
Es imaginar todo lo lindo y maravilloso del planeta
Y asimilarlo a ti.
Sol, flores, mar, brisa suave, luna, estrellas...
¡Qué simple es encontrarte en todo ello!

Sin embargo, una doble sensación experimento
Es la de sentirte muy cerca, y a su vez tan lejos...
Es como si tu cuerpo fuera en sí fortaleza
Que me impidiera trasladarme hacia tu esencia.

Y es que... a menos de un metro estoy de tu cuerpo,
y a más de un kilómetro de tu corazón.
Es descifrar un enigma, es recorrer un laberinto
De repente todo es como un gran juego
del que estoy dispuesto a participar.

Puede que en tu corazón haya un cartel de ¨No hay vacantes¨
pero no me atormenta; sabré ser paciente.
Siempre suele haber un ocupante
que por mal comportamiento no merece estar;
Y que algún día dejará a otro... su lugar.